El camino para recibir y disfrutar la gracia día tras día
Hechos 20:28 Tened cuidado de
vosotros mismos y del rebaño, pues el Espíritu Santo os ha puesto como obispos
del rebaño, pastoreando la iglesia de Dios, la cual él adquirió con su propia
sangre.
Mateo 26:28 Porque esta es mi
sangre del pacto, derramada por muchos para el perdón de los pecados.
Hechos 20:32 Os encomiendo a
Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para edificaros y daros
herencia entre todos los santificados.
Hebreos 1:9 «Tú amas la
justicia y aborreces la maldad; por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de
gozo más que a tus compañeros».
Zacarías 12:10a «Derramaré
gracia y espíritu de súplica sobre la casa de David y sobre los habitantes de
Jerusalén; en mí, a quien traspasaron, pondrán su esperanza…»
Salmo 133:3 «Como el rocío del Hermón que cae sobre el monte Sion, porque allí el Señor ha dispuesto la bendición, la vida eterna.»
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Punto
principal |
Ítem |
Resumen
del bosquejo |
Base
bíblica (por ítem) |
Luz
relacionada del ministerio de Witness Lee (paráfrasis) |
Experiencia
diaria |
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I. Por medio de la sangre, la palabra, el Espíritu y la
iglesia |
1. La sangre |
La sangre
redentora, la sangre del pacto y la propia sangre de Dios introducen a
personas pecaminosas y corruptas en el disfrute eterno de Dios |
Hch. 20:28 (Dios compró la iglesia con su propia sangre); Mt.
26:28 (la sangre del pacto); Lv. 16:11-16 (sangre rociada sobre la cubierta de la expiación en el
Día de la Expiación); He. 10:19-20 (entrar en
el Lugar Santísimo por la sangre de Jesús); 1 Jn. 1:7, 9 (la sangre limpia; la confesión trae perdón) |
La sangre
resuelve el pecado, las ofensas y la acusación de la conciencia; es el
fundamento sobre el cual venimos a Dios y lo disfrutamos. La sangre de Cristo
es la propia sangre de Dios y tiene eficacia eterna |
Confesar los
pecados en todo momento, ser limpiados por la sangre, eliminar toda barrera y
acercarnos a Dios con confianza |
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2. La palabra |
La palabra de
gracia puede ser comida por nosotros y llega a ser el gozo y la alegría de
nuestro corazón |
Hch. 20:32 (la palabra de su gracia puede edificar); Jer.
15:16 (tus palabras fueron halladas y yo las comí);
Jn. 6:63 (las palabras son espíritu y vida) |
La palabra de
Dios no
es mera doctrina, sino alimento de espíritu y vida;
debemos comerla en el espíritu y con oración |
Avivamiento
matutino, orar-leer, comer y meditar en la palabra, para que llegue a ser
nutrición y gozo |
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3. El Espíritu |
El Espíritu de
gracia, como la provisión completa del Dios Triuno procesado y consumado, es
el aceite de alegría; somos ungidos con este aceite y llegamos a ser
compañeros de Cristo |
He. 1:9 (Cristo ungido con óleo de alegría más que sus
compañeros); He. 10:29a (el Espíritu de
gracia); Zac. 12:10a (el espíritu de gracia y
de oración) |
El Dios Triuno,
habiendo pasado por procesos, fue consumado como el Espíritu, quien dispensa
y transmite en nosotros todo lo que Cristo es |
Obedecer la
unción interior, ser compañero de Cristo y compartir su gozo |
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4. La iglesia |
La iglesia
experimenta la gracia fresca y vivificante de Dios como el rocío que
desciende, que viene de los cielos por medio de las misericordias de Dios
para saturarnos y transformarnos |
Sal. 133:3 (el rocío de Hermón que desciende sobre los montes de
Sion); Lm. 3:22-23 (sus misericordias son
nuevas cada mañana); 2 Co. 13:14 (la gracia
del Señor, el amor de Dios y la comunión del Espíritu); Hch. 11:23 (al ver la gracia de Dios, se regocijó) |
La gracia se
manifiesta y se disfruta en la mezcla y la comunión del Cuerpo; la iglesia es
el lugar práctico para disfrutar la gracia de Dios |
En la vida de
iglesia, mezclarnos y tener comunión con todos los santos, y recibir gracia
fresca cada día |
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II. Volvernos al espíritu, ejercitar el espíritu y
dejar que el Señor se siente en el trono (He. 4:16; Ro. 5:17, 21; cf. Ap. 4:2) |
1. El trono es
la fuente de la gracia |
El trono de
Dios es la fuente de la gracia que fluye; si no dejamos que el Señor se
siente en el trono y hacemos que Él descienda de él, el fluir de la gracia se
detiene |
Ap. 22:1 (el río de agua de vida fluye del trono); Col.
1:18b (para que Él tenga la preeminencia en todo); Ap.
2:4 (dejar el primer amor); 1 P. 5:5 (Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los
humildes) |
El fluir de la
gracia está directamente relacionado con que el Señor tenga el primer lugar
en nosotros; perder el primer amor o ser orgullosos hace que el Señor
descienda del trono |
Tratar con lo
que impide que el Señor tenga el primer lugar (el yo, el orgullo, la
frialdad) y ser humildes y sumisos |
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2. Dejar que el
Señor se siente en el trono, y el fluir nos suple |
Si dejamos que
el Señor Jesús se siente en el trono dentro de nosotros, el Espíritu como el
río de agua de vida fluirá del trono de la gracia para suplirnos, y así
recibiremos y disfrutaremos la gracia |
Ap. 22:1; Himnos, n.º 557 |
El trono y el
río de agua de vida están unidos; cuando el Señor gana su lugar en nuestro
corazón, el Espíritu fluye dentro de nosotros |
Volvernos al
espíritu y ejercitarlo en todo momento, invocar al Señor y orar, y abrirnos
completamente a Él |
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III. Amar al Señor, ofrecernos a Él y contactarlo en su
palabra mediante toda clase de oración |
Amor,
consagración, oración |
Amar al Señor,
ofrecernos a Él y contactar al Señor en su palabra mediante toda clase de
oración |
2 Co. 5:14 (el amor de Cristo nos constriñe); Ef. 6:24 (la gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor
Jesucristo); Lv. 6:12-13 (el fuego del altar
debe mantenerse encendido); Ef. 6:17-18
(recibir la palabra, orar en el espíritu); Hch. 20:32 |
La gracia está
con los que aman al Señor; el fuego del altar que arde continuamente
significa consagración continua; orar en el espíritu y recibir la palabra es
contactar al Señor mismo |
Orar-leer y
orar cada mañana, mantener un corazón amoroso hacia el Señor y ofrecernos
continuamente a Él |
Panorama
integrado
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Aspecto |
Contenido |
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Fundamento |
La sangre: quita el pecado y las barreras, abriendo el
camino para entrar en Dios |
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Provisión |
La palabra y el Espíritu: la palabra es
alimento; el Espíritu es el aceite de la unción interior y la realidad |
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Entorno |
La iglesia: mezcla, vivificación y saturación en el
Cuerpo |
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Posición |
Volvernos al
espíritu y ejercitarlo, dejando que el Señor se siente en el trono para que
la gracia fluya como un río |
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Actitud |
Amar al Señor,
consagrarnos y contactarlo en la palabra mediante la oración, disfrutándolo
día tras día |
*Consulte la Capacitación
de Otoño de 2026 para Élderes y Hermanos Responsables, Tema General: El Dios de
Abraham, Isaac y Jacob, Parte Cinco: Vivir una Vida Disfrutando de la Gracia
para Agradar a Dios.