La Manera Correcta de Predicar el Evangelio
Heb. 11:1 – “La fe es la
certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
2 Co. 4:13 – “Creí, por lo
cual hablé… también nosotros creemos, por lo cual también hablamos.”
1 Pedro 1:8 Aunque no lo han
visto, lo aman; y aunque ahora no lo ven, creen en él y se alegran con un gozo
inefable y glorioso.
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Ítem
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La Manera Correcta de Predicar el Evangelio
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Significado
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- Predicar
el evangelio correctamente no es convencer a otros con lógica humana, sino
liberar el elemento divino recibido del Señor.
- El evangelio es una transmisión de vida, como una
corriente celestial, que infunde la fe de Cristo en los oyentes.
- La fe no es una invención humana, sino Cristo
mismo como la fe preciosa infundida en nosotros (2 P. 1:1).
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Método
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1. Recibir
primero del Señor: Antes de hablar, ser
infundido con el elemento divino.
2. Mucha oración:
Tanto la iglesia como los predicadores deben orar abundantemente para ser
llenos de Dios.
3. Atracción: El predicador debe ser atraído primero por Cristo para
poder atraer a otros.
4. Ministerio de la palabra: Liberar el elemento divino, no solo razonamientos.
5. Espíritu de fe: Hablar
en el espíritu de fe (2 Co. 4:13),
permitiendo que la fe de Cristo sea infundida en los demás.
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Efecto
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- Los
oyentes pueden exteriormente no estar de acuerdo, pero interiormente son
tocados por la corriente divina.
- La fe se levanta en ellos como un elemento que no
puede ser quitado.
- Aun en la debilidad o negación (ej. Pedro),
la fe permanece y conduce a la restauración.
- El verdadero resultado es que las personas sean
llenas de Cristo, no simplemente convencidas de una doctrina.
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Ejemplos
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- La
negación de Pedro: Aunque negó al Señor tres
veces, la oración del Señor preservó su fe (Lc. 22:32, 61).
- Experiencias personales: Algunos rechazan exteriormente, pero interiormente no
pueden escapar de Cristo hasta confesarlo como Salvador.
- Hechos 2: La
predicación de Pedro en Pentecostés hizo que la gente quedara “compungida de
corazón” (Hch. 2:37).
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Aplicación
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- Tocar
personalmente al Señor y ser llenos antes de predicar.
- La iglesia debe orar mucho para que las reuniones
de evangelio sean atractivas.
- Al ministrar la palabra, liberar a Cristo, no solo
argumentos.
- Confiar en que Dios mismo obra infundiendo fe en
las personas.
- En la debilidad, apoyarse en la fe de Cristo como
nuestra fe viviente (Gá. 2:20).
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Escrituras relevantes
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- Heb. 11:1 – “La fe es la certeza de lo
que se espera, la convicción de lo que no se ve.”
- 2 Co. 4:13 – “Creí, por lo cual hablé… también nosotros creemos, por lo
cual también hablamos.”
- Lc. 22:32 – “Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte.”
- Lc. 22:61 – “Y el Señor, vuelto, miró a Pedro…”
- 2 P. 1:1 – “…a los que habéis alcanzado fe igualmente preciosa…”
- Gá. 2:20 – “…la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del
Hijo de Dios.”
- Hch. 2:37 – “Al oír esto, se compungieron de corazón…”
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Puntos Claves:
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La fe es Cristo mismo infundido
en el hombre como la fe preciosa.
l
Predicar requiere mucha oración y
estar lleno del elemento divino.
l
El evangelio es una transmisión
de vida, como una corriente celestial.
l
Los oyentes pueden resistir
exteriormente, pero interiormente son atraídos.
Conclusión:
La verdadera
predicación del evangelio no depende de la elocuencia humana, sino de la fe de
Cristo y la infusión divina, que imparten una fe imborrable y conducen a las
personas a Cristo.
*Consulte el tema general
de la capacitación de verano de junio de 2025: Experimentar, disfrutar y
manifestar a Cristo (Parte 3), capítulo 8: Mirando a Jesús, el autor y
consumador de nuestra fe.
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